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miércoles, 14 de septiembre de 2011
¡Crisis en las marcas!
No siempre son todas buenas para las marcas y a veces deben empezar a sentir empatía por sus consumidores. Deben mostrarse humanas y cercanas. Ellas también pueden sufrir. Pobres.
martes, 16 de agosto de 2011
El día a día y la marca
Una marca debe ayudar en la operación diaria. Eso es operativizar la marca, hacerla definidora de cuestiones del día a día.
Una marca debe responder preguntas. Sino, no es marca. Es una confusión de ideas metidas dentro de una bolsa. No tiene forma a nada y es imposible saber a qué se refiere, es imposible deducir qué hay dentro de esa bolsa.
Si una marca no puede decirte de qué color pintar la pared de la oficina, no sirve. Imaginense gente de Delloite discutiendo si la pared es rosa o gris. Imposible. Todos saben que debe inspirar tranquilidad, seguridad, eficiencia. ¿Y la creatividad? No, no le pidas eso.
Una marca debe responder preguntas. Sino, no es marca. Es una confusión de ideas metidas dentro de una bolsa. No tiene forma a nada y es imposible saber a qué se refiere, es imposible deducir qué hay dentro de esa bolsa.
Si una marca no puede decirte de qué color pintar la pared de la oficina, no sirve. Imaginense gente de Delloite discutiendo si la pared es rosa o gris. Imposible. Todos saben que debe inspirar tranquilidad, seguridad, eficiencia. ¿Y la creatividad? No, no le pidas eso.
jueves, 2 de junio de 2011
Brands brands brands vs Marcas en escala humana
Alguien recientemente me comentó que en Cuba no hay marcas en la calle (marcas comerciales digo, sí está Fidel Castro que es una marca política).
Recomiendo este preview de este corto para empezar a notar que las marcas están en todos lados y, como extensiones de nuestra imaginación son entidades tan nítidas y reales, tan existentes, como nosotros mismos.
Que nos invaden, que nos aturden. En un futuro próximo, los consumidores empezarán a pedirle a las marcas un contacto más "humano" con ellos; no más "real", sino más humano, no van a querer ser invadidos por marquesinas, salientes, gorritas; van a querer tratar a las marcas como personas y despreciarán a las marcas que no los traten a ellos en escala humana.
Las marcas auténticas tratan a sus consumidores en escala humana.
Las marcas auténticas tratan a sus consumidores en escala humana.
martes, 27 de abril de 2010
La imagen de un Empleado es la imagen de la Firma
En un mundo mediatico hiper personalista como el que vivimos, donde la identificación personalista es mucho más fuerte que la identificación marcaria, las corporaciones, organizaciones o demás no se ven excluidas del fenómeno que convierte a sus CEO en estrellas de Rock.
Así se forma el buen corporativo de Bill Gates, el chico que jugaba a las computadoras en la casa de al lado, the boy next door, el padre-tío cool que todos (menos quien escribe) de Steve Jobs, que te invita a comer a su casa y se rien tomando red wine mientras ven fotos en su ipad o por qué no el magnate Sugar, dueño del Tottenham, viejo carcamán, o Richard Stallman, fundador del software libre, el amigo hippie que todos quisiéramos tener.
Ahora, hay un amplio problema ante este fenómeno: Cuando tu CEO es un pelotudo. Lisa y llanamente. No solo lo es, sino que además dista de ser tímido:
Este es Steve Ballmer, CEO de Microsoft. Sí, CEO de Microsoft.
Tal vez el impacto es motivador, es querible pero, muy probablemente, es entonces cuando el futuro de tu organización puede colapsar de un día para otro. El tío este ya puede no caerle en gracia al mundo, puede ser un boca floja y arruinar de un plumazo la reputación de marca construida por años. Solo por un impulso estúpido.
Así se forma el buen corporativo de Bill Gates, el chico que jugaba a las computadoras en la casa de al lado, the boy next door, el padre-tío cool que todos (menos quien escribe) de Steve Jobs, que te invita a comer a su casa y se rien tomando red wine mientras ven fotos en su ipad o por qué no el magnate Sugar, dueño del Tottenham, viejo carcamán, o Richard Stallman, fundador del software libre, el amigo hippie que todos quisiéramos tener.
Ahora, hay un amplio problema ante este fenómeno: Cuando tu CEO es un pelotudo. Lisa y llanamente. No solo lo es, sino que además dista de ser tímido:
Este es Steve Ballmer, CEO de Microsoft. Sí, CEO de Microsoft.
Tal vez el impacto es motivador, es querible pero, muy probablemente, es entonces cuando el futuro de tu organización puede colapsar de un día para otro. El tío este ya puede no caerle en gracia al mundo, puede ser un boca floja y arruinar de un plumazo la reputación de marca construida por años. Solo por un impulso estúpido.
En pocas palabras, quién le va a decir "disculpe señor presidente, es UD EL QUE ARRUINA EL VALOR DE NUESTRA MARCA".
lunes, 15 de marzo de 2010
Qué desafortunado nombre para una marca.

La realidad supera al marketing. A menos que armen una campaña "dale Paco a tus pibes" (lo cual profundizaría el problema) esta marca no levanta más.
Años de construcción de marca tirados a la basura.
Ver definición de PACO en el mercado local.
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